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Blanca Carrallo Balboa - Especiales de Secundaria, Medicina en Sri Lanka

Te puede llegar a sorprender lo que dos semanas pueden llegar a impactar en tu vida personal y lo que te pueden enseñar. Para algunos parecerá que no es mucho tiempo, pero creo que es el suficiente para aprender muchas cosas y conocer a gente que te cambia la forma de pensar.

Los nervios del principio se me quitaron enseguida cuando me recibieron tan amablemente en el aeropuerto, lo que me dio mucha confianza. No obstante, en el instante en el que me separaron de mi hermana sentí como el miedo me invadía.

Blanca Carrallo Balboa

Llegue un sábado y para mi sorpresa solo había un niño en la casa, Jason. Este fue uno de los días más tranquilos que pasé, y lo agradezco ya que el resto de mi estancia sería muy intenso.

Por fin nos conocimos todos los inquilinos de la casa mientras cenábamos arroz al curry, y ya finalmente a todos los del voluntariado de medicina al día siguiente. Empezamos introduciéndonos y diciendo de donde veníamos. Kate la coordinadora se mostró muy feliz desde el primer día, y antes de ir a la playa a comer nos explicó lo que íbamos a hacer los siguientes días.

En la playa jugamos a varios juegos mientras esperábamos a que la comida estuviese lista y desgraciadamente a las 4 volvimos a casa.

Los siguientes días tuvimos la oportunidad de ir al hospital de Panadura y aprender sobre las distintas enfermedades junto a los médicos. Me sorprendió lo diferente que era aquello de lo que estaba acostumbrada, por ejemplo las condiciones higiénicas eran peores y los hospitales estaban mucho más llenos. De igual forma la poca empatía de los médicos me impactó, ya que podía estar una señora llorado de dolor que les era indiferente.

Normalmente, volvíamos del hospital a las 12 para comer en la familia de acogida, y volvíamos a las 2 de nuevo o hacíamos otras actividades. Una de las más divertidas fue ir al templo en Poya Day, donde pudimos conocer la religión budista, hacer fotografías y estar en contacto con nuestro yo interior mediante la meditación.

En general me encantaron todos los días que estuve en los hospitales, o bien viendo a pacientes, diagnosticando radiografías o simplemente ayudándoles en cualquier cosa que necesitan (con la dificultad del idioma que me ayudó a crecer como persona).

Una de las experiencias más memorables en el hospital de mujeres fue el hecho de poder asistir a un parto, en el que me emocioné tanto al ver la pequeña cabeza del niño salir al mundo que lloré de emoción. Formar parte del comienzo de una vida es algo que me conmovió mucho y desde luego lo recordaré de por vida. En ese instante tuve la suerte de no hallarme sola sino con una de mis mejores amigas, Elisa. Las dos asombradas vimos los procedimientos médicos que vinieron después, como coser a la mujer y limpiarla.

Volvimos ese día queriendo contarles la experiencia a todo el mundo, tanto a familiares como a amigos. Ese fue uno de las cosas que me ayudó a confirmar mi vocación como médico y mis ganas de ayudar a los demás.

La primera semana se pasó volando, entre las tardes en la piscina, el hospital y los templos y las noches en familia o bien jugando a las cartas o hablando entre nosotros. En esa semana creamos todos unos fuertes vínculos de amistad que reforzaríamos la semana siguiente.

Blanca Carrallo Balboa

El fin de semana llegó enseguida y con ello un largo viaje a Kandy en autobús. Se me hizo ameno la verdad, entre risas y charlas con mis compañeros de medicina. Llevamos a cabo el viaje con los niños que enseñaban a los niños inglés y entre ellos mi hermana. Un feliz reencuentro y una oportunidad de oro de degustar una de las mejores comidas que recuerdo en este país que consistía de un enorme bufet de comida de Sri Lanka. No solo comimos, sino que de camino fuimos a la reserva de elefantes, donde pudimos lavar a uno. No había hecho algo así antes y la verdad es que me encantó.

Seguido de esto fuimos al mercado de Kandy donde compramos pantalones de elefantes por tan solo 500 rupías (equivalente a 3,3 euros). Negociar el mejor precio con los vendedores fue intenso, pero no más que el espectáculo que vimos después de bailes regionales y gente haciendo maniobras con fuego. Como una niña pequeña estuve expectante y no pude entender como alguien podía comerse el fuego y no quemarse.

Finalizamos la noche con 7 pizzas para todos los gustos y caímos redondos después de un día tan largo. El viaje de vuelta fue algo más triste ya que no nos queríamos ir. Por suerte antes de irnos fuimos a la fábrica de té y madera, dónde compramos muchos souvenirs para los nuestros. Me llegó a sorprender lo natural que es todo en Sri Lanka, hasta el papel que lo hacían a base de caca de elefante y los colores con los que pintaban la madera eran naturales también.

Después de un fin de semana tan completo tuvimos un día tranquilo de estar en nuestra familia de acogida.

La segunda y última semana se pasó aún más rápido y cada día era uno menos para irse y aun queriendo retrasar el tiempo no podía. Cada día que iba al hospital aprendía cosas nuevas y me sentía mejor conmigo misma, ya que animaba a los pacientes que más lo necesitaban. Me he dado cuenta de que el estado de ánimo del paciente influye mucho en la velocidad de su recuperación y por eso es fundamental interactuar bien con ellos para hacerles sentirse cómodos y a gusto.

Blanca Carrallo Balboa

No solo ayudábamos a las personas sino que también al medio ambiente. Un jueves después de trabajar en el hospital fuimos a limpiar la playa. La gente tira de todo en la playa, ya que me encontré hasta cepillos de dientes! Acabamos la tarea con múltiples bolsas y orgullosos de lo limpio que había quedado todo. Para compensar nuestro duro trabajo Kate nos llevó a cenar a un restaurante en la playa, donde disfrutamos de zumos de frutas y en mi caso pescado típico de la región.

No me lo podía creer, ya era el último día y uno de los más completos en los medical camps, ya que nos quedamos ahí todo el día. Ahí nos enseñaron a tomar la tensión y el nivel de azúcar en sangre de los pacientes, descubriendo el estado crítico y los nervios de algunos. Aprende a calmar a la gente es una cualidad esencial en medicina y la aprendimos ese día. Llegué emocionada de ahí, ya que por primera vez pude hacer algo que tiene que ver con medicina con mis propias manos. Por la noche y para despedirnos cenamos todos en pizza hut, lo cual no fue una mala despedida.

Antes de irme a la cama ese día pensé en todo lo que había vivido en este país tan precioso. Interactuar con gente de otras culturas y con el objetivo de ser médico en común puede ser complicado, pero te hace madurar. Los buenos amigos de todo el mundo que me llevo de esta experiencia son incontables, habiendo podido recurrir a ellos cuando más lo necesitaba, con problemas desde echar de menos a los míos hasta no saber que le ocurre a un paciente. La coordinadora nos dio mucho apoyo moral, tanto a los que habían visto cosas traumáticas como a un paciente morirse como a los que se pusieron malos por no beber suficiente agua.

Blanca Carrallo Balboa

Llegar nueva a otro país significa tener que adaptarse a la cultura y a las condiciones climáticas. Tengo que admitir que no fue fácil andar por un país de 40 grados con pantalones largos y los hombros cubiertos, aunque entiendo que es una señal de respeto hacia su cultura. De igual modo salir de mi zona de confort en la que vivo fue un reto que superé con éxito. El hecho de no tener a alguien que te recoja las cosas como en casa, o la híper ducha con agua caliente que todos tenemos impacta pero aprendes a vivir con ello. La diferencia entre la vida de Sri Lanka y la de Madrid es enorme, pero esto me ha enseñado a que los que viven con menos son incluso más felices que nosotros y dan más que nosotros.

Sri Lanka se convirtió en un país desarrollado hace relativamente poco, y este desarrollo se ve reflejado en tanto la inteligencia de la gente como sus ganas de ayudar al prójimo. La gente es muy amable y servicial y lo dan todo por ayudarte en lo más mínimo.

De que lo que me he dado cuenta es que todavía nos queda mucho que aprender y que mejor profesor que la gente que conoces y las experiencias que vives cuando viajas, por ejemplo a un país tan rico en cultura como Sri Lanka.

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Blanca Carrallo Balboa

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