Delfines nadando libremente en su hábitat.

¿Es hora de eliminar los programas de nado con delfines?

Por Jemma Dicks | 08 septiembre 2014

Viajábamos a través de las pampas bolivianas en una pequeña canoa motorizada cuando nos dimos cuenta de que alguien nos seguía.

El conductor detuvo el bote y nos dijo que querían jugar. Desconcertados, nos asomamos al agua. Fue cuando vi por primera vez al escurridizo delfín rosado.

Saltaron sobre el bote y nos salpicaron durante varios minutos antes de volver a desaparecer en el río.

No duró mucho, pero fue algo hermoso y sigue siendo uno de los mejores recuerdos de mi viaje de 6 meses en Sudamérica.

En contraste con mi experiencia, conozco a muchas personas que han nadado con delfines o los han visto en espectáculos en cautiverio. Nadar con delfines es algo que muchos quieren hacer, incluso nuestros voluntarios.

Sé que muchos van a estos espectáculos, completamente ignorantes de que está mal (como yo hasta hace unos meses). Pocas personas saben del sufrimiento que estos animales soportan para entretenernos, y quería saber más sobre el tema.

Por eso hablé con Ric O’Barry, el famoso entrenador de delfines que participó en el documental The Cove, donde se habla de la captura y matanza de delfines en Taiji, Japón.

También hablé con Keith Hutchinson, activista y defensor de los derechos de los animales, y con Laura Killalea, de la Sociedad Humana de los Estados Unidos (HSUS, por sus siglas en inglés), la organización de protección animal más grande del mundo, para conocer sus opiniones.

Su posición ante esta industria me hizo ver lo importante que es que la gente conozca los problemas relacionados con mantener a los delfines en cautiverio.

Matanzas masivas, condiciones de vida miserables, ataques contra humanos... En este blog veremos más allá de la sonrisa de los delfines y nos preguntaremos: ¿es el momento de olvidarnos de nadar con delfines?

En tu opinión ¿por qué no debemos mantener a los delfines en cautiverio?

Keith: Los delfines son animales muy inteligentes que viven en complejos grupos sociales. Son depredadores rápidos y de inmersión que nadan grandes distancias cada día. Pasan sus días buscando comida, apareándose y jugando con otros miembros de la manada.

Utilizan su ecolocación para explorar su entorno. Su sonar es más evolucionado que el de un submarino nuclear, y se expresan en un complejo lenguaje.

Separar a un delfín de su familia y colocarlo en un pequeño tanque sin estimulación mental o física evita que siga su comportamiento natural. Esto lleva a problemas de salud y, en muchos casos, una menor esperanza de vida.

Laura: Los delfines son conscientes de sí mismos y poseen pensamiento abstracto. Cuando son capturados, son arrancados violenta y traumáticamente de sus grupos sociales. Una vez en cautiverio es casi imposible que mantengan un grupo familiar, lo cual es una tragedia para estas criaturas tan inteligentes.

Entrenadora enseñando a un delfín a hacer trucos.

¿Cómo y por qué se involucraron en esto?

Keith: Mientras estaba de vacaciones en Cancún, México en 2008, cumplí mi sueño de nadar con delfines. Desde muy joven amaba el océano, particularmente a los delfines. Mis primeros recuerdos son las repeticiones de Flipper, la serie de televisión de los 90’s.

Aunque estaba muy emocionado, durante la experiencia comencé a sentirme incómodo. Había una energía deprimente en la piscina que aún ahora no puedo explicar, simplemente no estaba bien. Cuando terminó, tenía emociones encontradas y decidí investigar esta industria cuando volviera a Irlanda.

Pasé un tiempo investigando y me horroricé con lo que encontré: desde masacres de delfines hasta el sufrimiento diario que estos magníficos animales soportan en todo el mundo al vivir en cautiverio.

Después vi el documental ganador del Oscar The Cove y decidí que tenía que involucrarme y hacer algo para ayudar a detener a esta cruel industria.

Ric: Cuando trabajaba en el programa Flipper capturé, entrené y mantuve delfines en cautiverio. Estaba ganando mucho dinero. Quizá se pregunten por qué me detuve. En el fondo sabía que no estaba bien. No hice nada hasta que murió Kathy, el delfín que interpretaba a Flipper. Los delfines respiran de forma consciente y ella eligió dejar de hacerlo, cometiendo así suicidio. Murió en mis brazos.

La mañana siguiente estaba en la cárcel porque traté de liberar a un delfín que mantenían en una pequeña jaula. Me alejé de la industria y comencé a trabajar en contra de mantener en cautiverio a los delfines.

¿Cómo son capturados los delfines?

Keith: Suelen ser atrapados en cacerías salvajes en lugares como las Islas Salomón y Taiji, Japón, durante las cuales una manada es llevada a una bahía o ensenada. Eligen a los delfines jóvenes, y a los restantes los acuchillan con lanzas y los dejan desangrándose lentamente hasta morir.

Los miembros de la industria internacional de acuarios aprovechan esta masacre para conseguir delfines para sus espectáculos y programas de nado con delfines. Los altos precios que los acuarios están dispuestos a pagar financian la matanza.

Estos delfines son conscientes de que sus compañeros fueron asesinados, causándoles altos niveles de estrés y pánico. Y es solo el comienzo de su sufrimiento.

Una vez capturados, los colocan en cajas pequeñas, los cargan en un avión y pasan horas en vuelos. Esta experiencia es simplemente antinatural, aterradora y estresante para cualquier delfín y muchos no sobreviven al viaje.

Turista nadando con delfines en cautiverio.

¿Cómo son las condiciones de su vida en cautiverio?

Keith: Los delfines cautivos suelen exhibir comportamientos anormales y repetitivos como masticar las paredes, golpear sus cabezas contra los muros y, más comúnmente, ser agresivos con los entrenadores, miembros del público y otros delfines.

A los parques acuáticos les gusta glorificar las instalaciones donde mantienen a los delfines con frases como “nuestros delfines nadan en lagunas de 5 hectáreas con 7 millones de litros de agua salada”. Debemos recordar que el océano es el hogar de un delfín, y éste cubre dos tercios de la superficie del planeta.

Los delfines nariz de botella usados en programas de nado con delfines nadarían más de 60 kilómetros al día en libertad. Tendrían que recorrer su tanque unas 2,000 veces para lograr la misma distancia.

También son muy sensibles al ruido, mucho más que los humanos. Colocarlos en tanques con ruidosas bombas de agua, sistemas de filtro, música y gente gritando cerca los expone a altos niveles de estrés.

Ric: Los delfines son separados de las dos cosas más importantes en su vida: su libertad y su familia.

Los entrenan dándoles recompensas cuando hacen un truco. Si no lo hacen bien, no comen. Son los únicos animales de un zoológico que deben trabajar para comer.

¿Cómo afecta a los delfines la interacción con humanos?

Keith: El contacto cercano y constante con humanos es extremadamente estresante y hay cientos de ataques a personas reportados en estas instalaciones durante estas interacciones.

Ric: Los delfines no nadan y besan personas porque les guste, lo hacen porque tienen que hacerlo. Están entrenados para ello y si no lo hacen, no comen.

Para el público también supone un peligro. La gente puede ser atacada o mordida por los delfines y las compañías silencian este tipo de accidentes.

¿La vida de un delfín se reduce al vivir en cautiverio?

Keith: A medida que algunos países crean legislaciones más estrictas para prohibir la importación de delfines capturados, los programas de cría en cautiverio se hacen cada vez más comunes para cubrir la oferta. Esto implica a menudo la inseminación artificial.

Debido a la pequeña cantidad de delfines en la mayoría de instalaciones, la endogamia suele convertirse en un problema. La tasa de mortalidad es significativamente más alta en cautiverio y muchas de las crías no superan las primeras semanas de vida.

En un intento por defender sus programas de nado con delfines los parques acuáticos usan palabras como “rescatado” porque generan simpatía. No importa qué palabra usen —“rescatado”, “salvado”, “rehabilitado”—, el hecho es que fueron sacados del océano, su hogar, su hábitat natural, donde pertenecen.

Lo triste es que estos delfines trabajarán todo el día cada día, los 365 días del año. Serán explotados para entretener y obtener ganancias hasta que mueran. Es una industria multimillonaria impulsada por el dinero.

Entrenadora alimentando a delfines después de hacer trucos.

¿Qué opinas éticamente sobre el uso de animales para entretenimiento humano?

Keith: No había tenido problemas con los animales usados para el entretenimiento hasta que visité el delfinario en México. La experiencia me abrió los ojos y me hizo reflexionar. Antes de ese momento era muy ingenuo. Desde entonces he investigado muchas industrias de entretenimiento animal y mis descubrimientos me han impactado. Delfinarios, actos en circos, paseos en elefantes, zoológicos donde se permite acariciar tigres... todos implican enormes niveles de crueldad.

Tras la investigación que he hecho por varios años, creo firmemente que es ética y moralmente incorrecto usar animales para nuestro entretenimiento. Ningún animal debe sufrir de ninguna manera para nuestra diversión.

Muchos países en todo el mundo han prohibido los delfinarios y el número sigue creciendo, con India como el último país en prohibir que los parques acuáticos tengan delfines en 2013.

Laura: Nos oponemos firmemente a la captura y a mantener a delfines y otros mamíferos marinos en cautiverio. En Estados Unidos, la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (MMPA, por sus siglas en inglés) establece que es legal mantener en cautiverio a delfines y otros mamíferos marinos (orcas, leones marinos, etc).

Hemos estado luchando por décadas para convencer al congreso de cambiar esto, pero la industria del entretenimiento (encabezada por SeaWorld) es un poderoso grupo de presión en Washington y a través de la provocación y la codicia han demostrado ser una barrera importante para que avancemos.

Uno de los argumentos para mantener a los delfines en cautiverio es la educación y la conservación. ¿Podrías hablarnos de esto?

Keith: A la industria de captura de delfines le gusta usar la educación y la preservación como excusa para defenderse y seguir explotando a estos animales. Los científicos han demostrado que es éticamente incorrecto mantener delfines en cautiverio.

No hay beneficios de conservación que respalden cacerías que matan a un gran número de delfines.

Los delfines nariz de botella no están en peligro de extinción, así que no necesitamos criarlos en cautiverio.

Si estas instalaciones realmente estuvieran preocupadas por la conservación, entonces trabajarían para ayudar animales en peligro de extinción, no eliminando a los que abundan en nuestros océanos.

En cuanto a la educación: “Hay tanto beneficio educativo en el estudio de delfines en cautiverio como lo habría estudiando a la humanidad observando a prisioneros recluidos en confinamiento solitario”. - Jacques Cousteau.

No se obtiene ningún beneficio educativo ni de conservación al sacar del océano a animales altamente inteligentes, sociales y conscientes de sí mismos y manteniéndolos en cautiverio. Es sólo una cortina de humo para seguir obteniendo ganancias gracias al entretenimiento con animales que involucra enormes niveles de crueldad.

Puedo entender que miembros del público crean que necesitamos mantenerlos en instalaciones para aprender de ellos y preservarlos. Alguna vez creí lo mismo, pero después de que investigas te das cuenta de que aprender tiene muy poco que ver con esto.

¿Deberíamos evitar todos los establecimientos que exhiban mamíferos?

Ric: Algunos programas de nado con delfines son peores que otros, pero todos son malos, tanto para los delfines como para las personas. Muchos tienen serios problemas en la calidad del agua. A muchos no les importa mantenerlos vivos, pues pueden ir y conseguir más en Taiji o Rusia y Cuba. Sin importar el lugar, los delfines no deben vivir en cautiverio.

Keith: Deben evitarse todos los parques de mamíferos acuáticos. Es una industria multimillonaria movida exclusivamente por el dinero a expensas del sufrimiento de los animales.

Algunas instalaciones hacen un mayor esfuerzo que otras para dar la impresión de que son instalaciones de rescate y rehabilitación, pero no se dejen engañar. Todos los delfines son usados para el mismo fin: generar tanto dinero como sea posible para los dueños.

Delfines haciendo trucos en un pequeño acuario.

¿Qué le pasaría a los animales cautivos si se cerraran estos lugares?

Keith: Pueden ocurrir diferentes cosas para los pocos afortunados que tienen una segunda oportunidad. Cuando es posible, pueden ser rehabilitados y liberados de nuevo en el océano. Esto proceso dura varios meses, colocándolos en una jaula abierta en el mar, donde se readaptarán lentamente a un entorno más natural.

En ese tiempo volverán a aprender muchas cosas, como a cazar, comer peces vivos y a depender menos de los humanos.

En mayo de 2013 los delfines Jedol, Sampal y Chunsan fueron trasladados de un delfinario en Corea del Sur a una jaula marina. Fueron liberados con éxito en julio de ese mismo año. Recientemente fueron avistados nadando en la isla de Jeju, Corea.

Los delfines que han vivido más tiempo en cautiverio podrían haber perdido las habilidades necesarias para sobrevivir en la naturaleza. La alternativa para ellos y para los que nacieron en cautiverio sería pasar el resto de sus vidas en jaulas marinas, donde experimentarían los ritmos naturales del mar, las mareas y las corrientes, así como los olores y sonidos del océano. Este entorno enriquecería sus vidas y les brindaría más estimulación física y mental, reduciendo en gran medida sus niveles de estrés.

¿Hay opciones responsables para los que quieren ver delfines?

Keith: Afortunadamente, hoy en día tenemos varias opciones para ver delfines en su hábitat natural. En todo el mundo pueden hacerse recorridos en bote para observar ballenas y delfines de forma responsable y amigable con el ambiente. Estas empresas pueden encontrarse fácilmente en internet.

Algunos lugares ofrecen la oportunidad de nadar con delfines salvajes, que a menudo suele ser un delfín solitario que se queda en un solo lugar por algún motivo. Aunque éticamente esta es una mejor forma de nadar con delfines, debemos recordar que son animales salvajes y que pueden ser impredecibles.

Laura: Una gran alternativa es hacer recorridos responsables de observación de delfines y admirarlos en su hábitat natural. No son difíciles de encontrar y son una forma sostenible y rentable de hacerlo, a diferencia de los espectáculos con delfines.

The Cove mostró al mundo la matanza anual de delfines en Taiji. ¿Cómo ha cambiado esto desde que se emitió el documental?

Ric: Habíamos estado trabajando por años en Taiji antes de que The Cove se emitiera y seguimos trabajando ahí. Creo que este documental ha sido de inmensa ayuda, pero cuando colaboramos con los productores nos aseguramos de que habría una campaña contra la cacería de delfines en Taiji como parte del programa.

En 2004 comenzamos nuestra campaña Salvemos a los Delfines de Japón y desde entonces las muertes de los delfines en Taiji se han reducido un 50%. Desafortunadamente, también hemos visto un mayor incremento en la captura de delfines para mantenerlos en cautiverio, así que ahora estamos trabajando en eso. Nos estamos enfocando en tratar de impedir que la industria del entretenimiento con animales subsidie la matanza de delfines en Taiji.

Cada vez menos personas compran carne de delfín en Japón debido a la campaña educativa, que enfatiza los peligros de consumir carne contaminada con mercurio.

También estamos tratando de trabajar con los japoneses, no en contra de ellos. Por eso estamos viendo éxito en la campaña. Afortunadamente, el mercado para la carne de delfín seguirá disminuyendo y, con suerte, podremos lograr que la industria de los acuarios deje de financiar su matanza.

Entrenadora paseando sobre delfines en un acuario.

Para los apasionados por los delfines ¿hay algo que puedan hacer?

Ric: Quisiera animarlos a visitar nuestras páginas web: www.SaveJapanDolphins.org y www.DolphinProject.net, donde pueden saber más sobre lo que estamos haciendo, firmar peticiones en línea, difundir el mensaje y hacer donativos.

Algunos también son voluntarios en nuestras oficinas y otros vienen a Japón conmigo para ser Monitores Cove: voluntarios que se quedan en Taiji durante la temporada de cacería y reportan al mundo lo que está pasando.

¡Todos pueden ayudar! Lo más sencillo es: ¡no compres boletos para espectáculos con delfines! No vayas a delfinarios ni te unas a programas de nado con delfines. Los delfines pertenecen a la naturaleza, el mejor lugar para verlos.

También los invito a ver The Cove y Blackfish para que sepan cómo funciona realmente la industria de delfines y orcas.

Laura: Una de las formas más efectivas es decirle al mundo que debemos dejar de apoyar la crueldad comercial y negarse a nadar con delfines o a visitar espectáculos de animales marinos.

Keith: Hay muchas formas de ayudar. Las redes sociales son herramientas poderosas para difundir mensajes. La mayoría de las personas que participan en programas de nado con delfines o visitan delfinarios no son conscientes de la crueldad que involucran.

Crear conciencia e informar a la gente es la clave para detener esta industria. Al compartir publicaciones, tus amigos serán más conscientes de los problemas que rodean a la industria, haciendo menos probable que visiten estos espectáculos.

Asiste a las manifestaciones si lo deseas. Son pacíficas y están diseñadas para sensibilizar a la gente.

En 2013, el evento de Save Japan Dolphins se realizó en 117 lugares de todo el mundo con más de 16,000 participantes.

Reflexión final

Ric: La gente ve la sonrisa de los delfines y cree que todo está bien. No lo está. Los delfines parecen sonreír porque esa es la forma que tienen sus rostros por nadar en el agua. No tienen músculos faciales como nosotros. Un delfín muerto seguirá "sonriendo".

Delfín nadando en su hábitat natural.

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